Mombuey

Mombuey
Bandera de Mombuey Escudo de Mombuey
Bandera Escudo
País

 España

• Com. Autónoma

 Castilla y León

• Provincia

 Zamora

• Comarca

La Carballeda

Ubicación

 

• Altitud

n/d

• Distancia

80 km a Zamora

Superficie

38,89 km²

Población

420 hab. (INE 2007)

• Densidad

10,8 hab./km²

Gentilicio

Palanquinos

Alcalde

Jesús Leal

Sitio web

www.mombuey.com

Mombuey es un municipio de España, en la provincia de Zamora, comunidad autónoma de Castilla y León. Tiene una superficie de 38,89 km² con una población de 434 habitantes y una densidad de 11,16 hab/km².

Reseña Histórica

Al N.O. de la provincia de Zamora en la comarca de Carballeda -"tierra de carballos" [especie de roble]- y asomada a una de las principales vías que comunican las regiones castellana y galaica ( N. 525 / A-52 ), se halla la Villa de Mombuey.


Emplazada en el pequeño valle del arroyo Valchano, debe su nombre a una elevación montuosa y próxima que la documentación medieval registra como "Monte ad Boviam", "Monte Bove" o "Monte Boe"..., topónimo que cabe ya identificar tempranamente en una relación ordenada de límites del territorio diocesano bracarense a mediados del s.VI. Actualmente, y aun siendo accidente geográfico de cierta entidad, solamente recibe denominaciones parciales, perteneciendo en término a distintas poblaciones.

Al contrario de lo que pudiera pensarse, dada la morfología del espacio implicado, existen vestigios de asentamientos castreños en los términos colindantes de Otero de Centenos, Lanseros y Fresno de la Carballeda,destacándose éste último -Castro del Buracote [II Edad del Hierro]- con algunos tramos de muralla, foso colmatado y campo de lajas hincadas, hoy seriamente afectado por el embalse de Valparaiso.

Todo parece indicar que el solar del actual Mombuey fuera ocupado en fecha relativamente tardía. Oscuros orígenes, que los lugareños asocian en modo manifiestamente anacrónico con la "arribada" de los pobladores de una aldea medieval vecina, -S. Martín, 1Km.- despoblado bien localizado, atribuida a razones catastróficas que acabaría por recibir un sobre nombre alusivo a su abandono: San Martin "el yermo", y cuyo término, o al menos una buena parte del mismo, ha perdurado hasta nuestros días como espacio adehesado, algo atípico en la zona (actual Monte de San Martino).

Existen claros indicios que avalan y conceden veracidad a una tradición local que viene de antiguo y que, al margen de relatos legendarios, recoge la pertenencia de Mombuey a la Orden del Temple, presencia y titularidad rubricadas en todo caso con una obra de especial tipologia: la esbelta y elegantísima torre románica, una atalaya militar cuya factura parece responder más a la ya consabida ostentación que a razones defensivas, evidentes igualmente, y con la particularidad de haber sido erigida a la vera de un histórico camino -¿..."verea de Monte Boe" [1153] ?- ,que todavía en época medieval se documenta como importante paso de ganados trashumantes con destino a los pastos veraniegos de las montañas de Sanabria, en rigor, un "cordel" conocido como "cañada del conde" y/o "cañada sanabresa". Por otra parte, tampoco parece casual que fueran precisamente los caballeros templarios quienes reprodujeran el topónimo de la Villa al participar en la repoblación de tierras extremeñas: Valencia de Mombuey (Badajoz).

Es deducible, pues, que una vez despojada y disuelta la Orden - andando el s.XIV y tras un largo y controvertido proceso -, se incorporara Mombuey a realengo, ya que, en 1371, el rey Enrique II entregaba el lugar con su jurisdicción y derechos, y junto con Alcañices, Tábara y Ayoó de Vidriales -todas ellas, sin excepción, antiguas posesiones templarias- a Gómez Pérez de Valderrábano.

Sin embargo, pronto Mombuey pasaría a la familia Losada [linaje encumbrado en Carballeda y Sanabria por una importante concesión, al favorito Alvaro Vázquez de Losada- conociendo periodos de intrigas como parece testimoniar un privilegio, expedido en Toledo (1480), por el que se ordenaba dispensar protección regia sobre "la baylía de Mombuey", a tenor de las quejas presentadas a la monarquía por María de San Martín, Señora a la sazón y viuda de Pedro de Losada "el Viejo", con motivo de las amenazas y "malfetrías" del IV conde Benavente Rodrigo Alonso de Pimentel.

Mucho mejor documentados serán, a la postre, los tiempos en que la Villa figura entre las posesiones de los Marqueses de Biance ,dueños también del "coto de S. Martin el yermo", y los momentos en que Mombuey comparece como cabeza de partido homónimo, circunscripción que incluía una buena parte de la tierra carballesa.

Su emplazamiento y la propia trayectoria histórica, la adquisición del villazgo, la celebración ininterrumpida de un mercado semanal en lunes, otorgado por privilegio del Consejo de Castilla con Carlos III... hicieron de Mombuey el principal núcleo de la comarca, y mientras del mercado aludido solo resta una residual concurrencia de costumbre en cambio, la Feria de S. Martino sigue convocando anualmente y desde tiempo inmemorial a carballeses, villanos, palanquinos y mercaderes en los Idus de Noviembre.

Torre templaria

La original e inconfundible torre de Mombuey, es, a todas luces, una atalaya militar con funciones añadidas, que ha venido asistiendo a la iglesia parroquial como campanario.

Atribuida su construcción a los caballeros templarios, sigue siendo un estilo románico avanzado [2ª mitad del s. XIII], comparece como única en un amplio espacio, circunstancia que ha dificultado su exacta caracterización, pero con una notoriedad que ya pusiera de relieve, a principios del siglo XX, M. Gomez Moreno en una breve y afortunada descripción que completamos en lo posible. Posee el edificio una planta rectangular -2,50 x 4 m-, elevándose con sillería menuda en piedra gris-verdosa [esquisto feldespático...], fácil de labrar, y procedente con toda probabilidad de un paraje local-Valdarmeño, 2 km.-, dónde abunda y es visible una pequeña cantera prácticamente sepultada.

Sobre una base defensiva y ciega [sospechamos que no siempre lo fue], y atendiendo a sus vanos, muestra tres cuerpos comunicados interiormente por escaleras de madera hasta el tercero, hallándose, éste, taladrado a lo ancho por dos amplios arcos agudos que dan cabida a las campanas.

Las ventanas, siempre parejas en los frentes anchos y simples en los estrechos, están guarnecidas por esbeltas columnillas con capiteles adornados con hojas. Cerrando la construcción señorea un airoso y orientalizante chapitel de planos convexos y vanos irregulares, concebido en su interior como aposento de refugio abovedado al que se accede únicamente por un paso exterior en forma de balconcillo muy volado que, sobre dos grandes ménsulas, debía de ser utilizado, a juzgar por su disposición, como matacán.

La ornamentación ofrece especial interés y originalidad. Así en el chapitel y sobre cada plano, se repiten tres girones plegados de enigmático significado y con un remate similar al observable en la vestidura de la Virgen y el paño del Crucificado, ambos románicos. A su vez, el chapitel arranca de una cornisa adornada con bolas -motivo que hará fortuna en la zona-, pujando en los frentes anchos sobre tejaroces y formando arcos a partir de modillones de mucho relieve con abundancia de bolas, hojas, flores y motivos antropomorfos...todo ello labrado con una cierta perfección, y destacando sobre manera el busto de un buey (origen de leyendas y símbolo pétreo del topónimo de la Villa), rodeado por una cenefa decorativa sobre una hoja a modo de concha.

A pesar de la dificultosa "lectura" a que se prestan las sucesivas obras que han afectado a la iglesia parroquial, algunas bien datadas e incluso documentadas, no parece aventurado sospechar que la torre flanqueaba, desde un principio, a un edificio religioso anejo...al menos, en esa dirección apuntan los hallazgos mas recientes.

Ya en el siglo XX, la torre fue objeto de una seria y meritoria restauración, habiendo sido declarada Monumento Nacional por decreto del 3-VI-1931.

Semana Santa

Se celebra la Semana Santa desde tiempo inmemorial con mucha solemnidad, participa en ella prácticamente la totalidad de los hombres y mujeres de la villa. Los desfiles procesionales han corrido a cargo de la Cofradía de la Vera Cruz desde tiempos muy remotos; hoy día la Hermandad Pro Semana Santa se encarga de la coordinación de los desfiles y del transporte de pasos.

El primer acto de la Semana Santa tiene lugar el Domingo de Ramos. En éste se bendicen los ramos, que suelen ser de olivo y laurel, en la plaza de la Farola yendo después en procesion hasta el templo donde se celebra la Santa misa. Los actos más importantes, no tienen lugar hasta los cuatro últimos días de la semana. Dan comienzo el Jueves Santo a las cinco de la tarde con los Santos Oficios y el traslado del Santísimo al Monumento. A las diez de la noche sale la primera procesion: la Dolorosa, que desfila acompañada por sus Damas, que visten riguroso luto negro y siguen al paso de Cristo crucificado. Los cofrades visten túnica morada con la caperuza del mismo color y un rustico farol metálico. Termina el Jueves con la Hora Santa, tras la procesión ya dentro del templo.

El Viernes Santo a las once de la mañana sale la procesión del Vía crucis, en la que desfilan las imágenes de El Cristo de Medinaceli, seguido del Nazareno, adquirido por cuestación popular en 1999 y cierra la procesión el hermoso calvario. Cristo en la cruz acompañado por la Virgen y por san Juan, el apóstol predilecto de Jesús, este paso fue donado por un matrimonio de la parroquia y bendecido con motivo de una Misión Popular, el 25 de octubre de 1942.

A las cuatro de la tarde, y tras los Santos Oficios, el sagrado Cristo de la Cofradía de la Vera Cruz, que es una bella talla barroca de hondo dramatismo y la antiquísima Urna con el cuerpo de Cristo Yacente, talla de notable perfección, con los brazos articulados para escenificar el Descendimiento de la Cruz, hacen un recorrido por las calles de la villa, en la mayor de las procesiones, el Santo Entierro, acompañan a Cristo yacente la dolorosa y San Juan.

La Urna de la que aquí se habla fue adquirida en el siglo XIX a la Cofradía de la Vera Cruz de Astorga, en la provincia de León. Portan en esta procesión los niños, vestidos con túnica morada y la cabeza descubierta, las nueve tablas con los signos de la Pasión. Al finalizar es costumbre convocar la Asamblea General de la Cofradía de la Vera Cruz, en la que se renuevan los cargos de la Junta para el año siguiente. A las diez de la noche del mismo día recorre las calles de la villa la procesión de La Carrera o de la Soledad, en la que dicha virgen sigue en el silencio de la noche el paso de El Santo Sudario.

El Sábado a las once de la mañana se reza un vía crucis en la iglesia, éste fue comprado por la Asociación de los Corazones en el año 1955. A las nueve y media se celebra en el interior del templo y bajo riguroso silencio la solemne Vigilia Pascual.

El Domingo a las doce y media de la mañana tiene lugar la procesión del Encuentro, en la que salen hombres y mujeres desde el templo, separados en dos procesiones, una formada por los hombres que acompañan al Cristo Resucitado, imagen donada por un devoto en 1987 y recorre algunas calles de la Villa hasta la plaza de la Farola, en la que coincide con la otra procesión compuesta únicamente por mujeres, que acompañan a la Virgen y que ha realizado un recorrido diferente, y en el punto de confluencia tiene lugar el Acto del Encuentro; una vez terminado éste se funden las dos procesiones en una sola que sigue hasta la iglesia parroquial.

A las 5 de la tarde del mismo día se reune en Magna Asamblea el Consejo de la Hermandad, dándose por finalizados los actos.

No podemos despedirnos sin antes hacer referencia a un habito cuyo suceder a través de los tiempos lo ha anclado en la tradición. El redoblar de los tambores. Es imprescindible para el buen desarrollo de las procesiones y es el causante de ese entorno solemne y mágico que se crea sobre ellas. El ritmo es esencial para el discurrir disciplinado de todos los pasos y corre a cargo de la banda de la hermandad. También desde lo alto de la torre son acompañados algunos actos, como la Vigilia Pascual, por el resonar de las campanas, que cantan a manos de unos pocos virtuosos.

El canto es quizás el sonido más importante. Éste otorga el valor y la solemnidad de antaño a las procesiones. En el año 2000 fue recuperado, gracias a los trabajos realizados por la Hermandad pro Semana Santa, el Rosario de la buena muerte. Éste era entonado en la antigüedad por los hombres de la Vera Cruz en un desfile desde la casa de la cofradia hasta la iglesia mayor momentos antes de la procesión de la Soledad. Hoy en día es entonado por 60 cofrades en el transcurso de otro desfile, con fin en el templo mayor de la villa y con inicio en la sede de dicha organización. Son muchos más los cantos de procesión pero si existe uno más relevante, con más tradición, con mayor antigüedad y solemnidad, ese es el Miserere en latín. Cantado por un coro de hombres recorre la noche del Jueves Santo las calles de la villa enmudeciendo las gargantas.

Si en Hispalis cantan saetas, en Monte Boe recitan poesías. Con ellas, los devotos muestran su gratitud o admiración hacia cristo o hacia la virgen y la procesión se paraliza en algún momento de la noche para escucharlas.

Otra gran tradición, es la de las carracas. Consiste en hacer sonar estos instrumentos minutos antes del comienzo de las procesiones que se encuentran dentro del tiempo yacente de cristo. Durante esos días está prohibido el toque de campanas y es la forma de aviso utilizada. Todos o casi todos los niños, jóvenes y no tan jóvenes poseen en sus casas una de estas preciadas joyas construidas antaño

Tradición ya recuperada después de años de decadencia. Merece la pena destacar el carrascón de 6 "roquiles", fabricado a mano allá en los años 60 por el gran maestro de las carracas D. Agustín, y que hoy se encuentra bien cuidado y custodiado en la sede de la Hermandad. Posiblemente la mayoría de las carracas de Mombuey tengan la firma anónima y altruista de aquel hombre a quien dedicamos éste apartado. Descanse en paz.

Gentes Ilustres

Pedro Francisco Escudero Martínez

Según reza en la partida de bautismo, fue bautizado el día 22 de diciembre de 1791 un niño nacido el 17 de diciembre del mismo año, con el nombre de Pedro Francisco Escudero Martínez, eran sus padres D.Pedro Escudero y Dª Rosa Martínez, abuelos paternos: Pedro Escudero y Ana Escudero, abuelos maternos: Juan Martínez y (...) García y era su padrino D.Francisco Fernández. Nació en una choza o casuca de piedra informe en Mombuey... Siendo niño, un cerdo le mutiló, de donde provino llamarle Castrado .Fue seise de coro en la catedral de Valladolid, y cuando la invasión francesa, un jefe de este ejército, admirando su talento y disposición para la música, le llevó consigo a Francia, donde hizo sus estudios y su carrera, llegando a ser una notabilidad en el violín, conocido, no solo en España, sinó también en todas las principales capitales de Europa, pero aún más en San Petersburgo, en donde dio varios conciertos, como asimismo en Moscú. En Madrid se dio a conocer por primera vez en 1830, en los conciertos que dio, en unión de Albenitz, en los salones titulados de Santa Catalina, los que llamaron poderosamente la atención de la escogida y numerosa audiencia que asistía a ellos y que aplaudía frenéticamente a los Pedros, como eran llamados los célebres concertistas Albenitz y Escudero, por tener ambos de nombre Pedro. En vista del virtuosismo del que hicieron gala en Madrid estos dos profesores, fueron de sus resultas nombrados, Albenitz maestro de piano y Escudero de violín, al fundarse el Conservatorio de Música en el expresado año de 1830, pero Escudero solo desempeñó la plaza de profesor del expresado establecimiento hasta principios de 1883, en que renunció, por no privarse de su pasión favorita: la de viajar por el extranjero y dar conciertos en las principales capitales de Europa, como así sucedió, y así pasó también toda su vida. Escudero era, además de gran violinista, un excelente cantante cuyo arte conocía muy perfectamente, asegurándonos nuestro querido amigo Albenitz, que le había oido cantar, que Escudero tenía una gran voz de tenor y que había pocos cantantes de fama que le aventajaran en su buena escuela y manera de expresar.

El 17 de diciembre de 2005 se realizó en esta villa un homenaje al afamado violinista concluyendo el acto con la proclama del que fue "I Día de la Música". Desde entonces y hasta el ocaso de nuestra era cada 17 de diciembre en la villa de Mombuey será la música quien hable en nuestro lugar...

INFORMACIÓN FACILITADA POR EL REAL CONSERVATORIO DE MUSICA DE MADRID.


RAFAEL ÁLVAREZ ZURRÓN, MARQUÉS DE MOMBUEY.


Joven, emigró a Cuba, allí con su tesón e infatigable trabajo, logró amasar una inmensa fortuna, era dueño de grandes extensiones de terreno en la misma capital de la Habana; inclusive los terrenos que hoy ocupa el palacio presidencial, eran de su propiedad. Cuando la independencia de Cuba, fueron destruidos los archivos catastrales.A la sazón, este personaje Zamorano fue asesinado por un hijo suyo mestizo. Al llegar a Mombuey la noticia de su fallecimiento, un hermano suyo se desplazó a Cuba con el fin de reclamar aquella fabulosa herencia y también fue misteriosamente asesinado. En vista de ello el resto de la familia llegó a nombrar en la Habana un abogado para seguir las gestiones hereditarias, pero nada consiguieron. Allá por el año 1926 salió a la luz la existencia de este personaje y en el diario Informaciones se publicaron algunos reportajes sobre el mismo.



D. Alonso Escudero El año 1880, apenas cumplidos los 13 de edad, salió don Alonso Escudero de Mombuey, sin mas bagaje que la rudimentaria instruccion primaria, y bajo los auspicios de un pariente inmediato, hizo el aprendizaje comercial en dos o tres establecimientos de diversos artículos, completando así la iniciación de sus conocimientos. Ya en 1884 tuvo ingreso en la casa Simeón Garcia y Cia. cuyos directores a los seis meses y con 16 años de edad le elevaron al empleo de viajante, manteniéndose en este puesto durante 14 años y ascendiendo después a comprador de la Casa, realizando frecuentes viajes por los principales centros industriales de España. Después pasaria a la gerencia de la Casa y bajo su dirección y en unión a otros consorcios alcanzo la empresa el mayor volumen de la región gallega. Sus especiales condiciones, le llevaron a la cámara de comercio y a la junta de obras del puerto de Coruña. Dirigio y creo con otros colegas, la agrupacion gallega de almacenistas de tejidos, y más tarde ya en 1923, la alta dirección de la Casa le llevo a la corte para la fundación de los Almacenes Simeón, que alcanzaron bajo su dirección el primer puesto entre los grandes establecimientos de Madrid. Fue miembro de la asociación de almacenistas de mercería y presidente de la asociación de almacenistas de España. Sus viajes por las principales capitales Europeas completaron su vastos conocimientos y de sus impresiones por Alemania y Austria, dan idea los artículos publicados en "el Ideal Gallego" de la Coruña.

Su situación económica, le permitió en el año 1930, realizar una obra meritoria levantando en éste, su pueblo natal, un soberbio grupo escolar, ejecutando a la vez obras muy costosas en la iglesia parroquial del pueblo de su esposa doña Corona Caamaño.

He aquí a grandes rasgos, las dotes más destacadas de este personaje, que aún a trueque de que en el pasado hubiesemos podido herir su modestia no vacilamos en hacer públicas para que sirvan de ejemplo.

Los Celtas, nuestros antepasados

Fresno de la Carballeda

Hoy día este castro de la edad del hierro se ve afectado en gran medida por el embalse de Valparaiso. La elevación montuosa que lo comprende emerge sobre las aguas del embalse con forma peninsular unida a la orilla norte por el antiguo camino.

En la parte más afectada por el embalse se encuentran los últimos restos de muralla que a simple vista alcanzaría los 3 metros de altura, hoy prácticamente sepultados por la tierra. A sus pies divisamos lo que parece ser un foso de unos 7 metros de ancho, colmatado casi en su totalidad.

La verdadera joya de este castro son los campos de lajas hincadas (pedras fincadas)que llegan a alcanzar los 35 metros de anchura y recrean un ambiente místico. Aparentemente todo el castro estaría rodeado de estas formas, cuya misión se adjudica a la defensa contra los ataques de la caballería. En la actualidad y aunque están cubiertos por la espesura, aun son visibles en las cercanías del camino.

Apenas se han encontrado restos, salvo unos trozos de cerámicas de superficie en unas prospecciones realizadas allá por los años 80, tarea dificultada por la maleza. Aun así y aunque el camino de acceso sea pasto de las escobas merece la pena visitarlo.

Otero de centenos

El castro se encuentra situado en un cerro a orillas del río Negro. Desde él se divisa buena parte de la comarca propia y de las vecinas.

Hoy en día los robles cubren por completo sus laderas y sus entresijos. En la cima resulta extraño encontrar una meseta de dos alturas, en la que no hay árboles, solo escobas. La parte alta podría ser la habitada, quedando la baja para el ganado. Aunque eso son solo elucubraciones. No hemos encontrado camino de acceso y los habitantes no lo recuerdan.

También resultan extraños una serie de pozos o manantiales prácticamente sepultados que hacen crecer los juncos en lo alto del cerro.

Por lo aparente del lugar y sus vistas se ha de hacer un alto en el camino. Además el bosque de roble que desciende hasta el rio en un aparente fin de fines en la sucesión biológica, con troncos llenos de líquenes, suelos cubiertos de helechos y piedras ocultas bajo los mantos de briofitas, recrean el mismo ambiente de leyenda que los campos de lajas en Fresno de la Carballeda.

Gigantes y cabezudos

A mediados del siglo XIX comienzan a aparecer los gigantes y los cabezudos en la provincia de Zamora. La tradición, ahora muy arraigada en la zona, nace en Mombuey a finales del XIX cuando se adquieren dos gigantes ,el Marqués y la Marquesa. Estos, hoy desaparecidos, participaban en la procesión del Corazón de Jesús el primer viernes de junio y en su día grande por excelencia, el día del Corpus Christi. También acompañaban a los gaiteros en los pasacalles de agosto, en las fiestas de la Asunción. No se conoce a ciencia cierta donde fueron adquiridos, si bien las indagaciones llevadas a cabo en otros puntos de la provincia nos acercan a tierras catalanas.

Hoy en día esta tradición al igual que en otros lugares cercanos, Puebla de Sanabria, Camarzana de Tera, Benavente, Zamora, Toro, Corrales..., está volviendo a renacer gracias a los encuentros internacionales celebrados en Puebla de S. y Zamora, como lugares más cercanos, donde nosotros con nuestra humilde comitiva llevamos la música y color de nuestra tierra. Hasta entonces Mombuey poseía dos gigantes, el Vikingo y la Negra, y cuatro cabezudos, el Romano, el Picador, el Rey Negro y el Guardia civil, todos adquiridos por la comisión de fiestas hacia 1976. Nunca llegarían a coincidir juntos, los señores Marqueses con estos anteriores, pues nuestros nobles caerían en el olvido no muchos años antes y serían presa del polvo, la humedad y el fuego. Tras años de retiro y prohibiciónes fueron guardados en un antiguo local del ayuntamiento donde acabarían sus días. Más tarde y a propuesta de un grupo de amigos del pueblo se traerían de Madrid los actuales que al igual que sus antepasados también llegaron a caer en el olvido durante diez años. Este periodo sería fatal y les ocasionaría grandes daños, hasta que un grupo de niños de no más de 13 años en 1996 los sacara de su olvido y los restaurara con papel de periódico, cola de madera y agua, para después pintarlos con témperas. Fue gracias a esta chapuza que hoy tenemos a los gigantes sanos y salvos. Más tarde ya en el año 2000 volverían ser restaurados esta vez de una forma más correcta.


En 2001 un grupo de jóvenes propondría el crear una asociación para su conservación, su restauración y su lucimiento. A partir de aquí se comenzó a trabajar con reuniones semanales y en el invierno, gigantes y cabezudos fueron trasladados a la escuela taller de Puebla de Sanabría donde bajo las explicaciones de un experto se recompondrían parte por parte, terminando ya la total restauración y dejándolos como el primer día, 26 años atras.

Se comenzó entonces otra andadura, emprendimos el reto de fabricar con nuestras propias manos un nuevo gigante. El caballero templario. Sus creadores se sienten hoy plenamente orgullosos de haber hecho un gigante de 4,30 m de altura, como sus portadores por llevar a sus hombros un ser que pesa unos 50 kg.

El pasado 20 de junio de este 2004 la asociación estreno el nuevo miembro de la familia. El éxito entre los vecinos fue rotundo. Mozote, cariñosamente llamado así en honor a un socio fallecido en 2003, paseó por las calles de la villa desde primeras horas de la mañana. Lo hizo junto con sus hermanos mayores, el vikingo, la negra, y los cabezudos, participó en la procesión del Corpus según la tradición, y al son de las gaitas se estrenó en el baile a los pies de la torre templaria.

Dicha asociación celebró a posteriori, en los primeros días de julio una pequeña concentración en la que participaron los gigantes de la ciudad de Zamora y de la villa de Puebla de Sanabría, con motivo del bautizo del nuevo gigante. Se rindió homenaje a todos los que hoy ya no están entre nosotros y se finalizó con un emotivo desfile nocturno a la luz de las antorchas.

Desde la humildad que nos comprende nos sentimos agradecidos por la presencia de los gigantes de estas dos comunidades amigas, la villa de Mombuey se honra de haber recibido estas visitas y les desea una larga, prospera y feliz andadura.

Por nuestra parte se seguirá trabajando en contacto directo con las villas y ciudades giganteras sin otro fin que el de mantener esta tradición, recordando lo que sucedió en tiempos pasados para evitar que se repita.

Cabalgata de Reyes

El quinto día del mes de enero con los últimos rayos de luz del astro rey se celebra en la medieval Monte Boe la cabalgata de Reyes. Los magos llegan en sus carrozas, rodeados por pajes y pastores que les siguen admirados. Mientras, una escogida banda sonora, adereza el ambiente desde lo alto de la torre templaria.

Ya dentro de la villa, soldados de Roma bajo mandato de Herodes dan el alto a los reyes, después de identificarlos les escoltan hasta el castillo real. La torre románica hace las funciones de la torre Antonia en lo que sería el complejo regio. Para ello se engalana con banderas, se ilumina con antorchas y se protege con soldados.

Ante ella, los Tres y Herodes representarán el conocido auto medieval de Reyes Magos. Tras la conversación los Magos se dirigen hacia el portal. Un grupo de pastores que estaba cuidando el ganado al calor de la hoguera les indica el camino y les guía hasta allí.

Cuando los Reyes llegaron al lugar se encontraron con la muchedumbre, que estaba adorando al niño. Les abrieron paso, muchos inclinaron la cabeza otros se arrodillaron. Los tres quedaron sorprendidos al ver que ricos y humildes mostraban tal sumisión hacia ellos y hacia el niño.

Las gentes que se agolpaban a las puertas del pajar esperaban pacientes su momento bajo el frío, mientras varias mujeres preparaban chocolate para ayudar al pueblo a combatirlo. Los Magos se postraron ante el Hijo de Dios y Éste les sonrió mientras depositaban a sus pies el oro, el incienso y la mirra.

Posteriormente, los Reyes, el Niño y el vulgo entraron en el palacio de Belén. Allí los tres repartieron regalos a los niños y a los mayores que aquella noche dormirían felices, tranquilos, sosegados, esperando el amanecer del nuevo día, y sabiendo que un año más, como tantos otros, Sus Majestades, los Reyes Magos del lejano Oriente habían acudido a visitarles, se habían acordado de ellos.

El camino de Santiago

Camino de Santiago, Camino Sanabrés de la Ruta de la Plata, Camino de Fonseca, Vereda de Monte Boe...

Antes de adentrarse en la Villa propiamente dicha, esta ruta milenaria entra en las "Tierras de Mombuey"(S.XVIII) atravesando el término de Rionegro del Puente. Antiguo lugar, villa natal del fundador de Caracas, capitán D.Diego de Losada, y sede a su vez del Santuario de la Carballeda, donde se encuentra la Patrona de la Comarca. En su relevante historia, y con respecto al Camino es necesario reseñar que allá a finales de la baja edad media existió en él, bajo la responsabilidad de la Cofradía de los Falifos, un hospital que atendió a peregrinos de todas las índoles... cuya estructura aunque muy deteriorada por el tiempo aun puede imaginarse. Como edificios de importancia son dignos de visita el Santuario antes mencionado, situado a la izquierda del camino nada más entrar en el pueblo, el palacio de Losada, algo más adelante al final de la plaza del ayuntamiento a mano derecha, y también a la derecha los restos del antiguo hospital.

Saldremos de la villa y ascenderemos un nivel más en nuestro camino, alcanzando la submeseta carballesa. Dejaremos a nuestra derecha, a un par de kilometros el pueblo de Santa Eulalia del Rionegro con una hermosa zona de baño en las frescas aguas del río, y a nuestra izquierda la Carretera de zamora. Dos kilometros más adelante toparemos con la Venta de Garrapatas, aun dentro del término de Santa Eulalia, antiguo refugio de arrieros. A nuestra izquierda saldrá un desvío que nos llevará hasta el pueblo de Valparaiso a cuyos pies llega el embalse del mismo nombre y donde igualmente se podrá disfrutar de un reconfortante baño. Tras superar la pequeña montuosidad, llegaremos al término de Mombuey entrando por Prao Virón, extensos pastos a uno y otro lado del camino, desde donde ya divisaremos la Villa.

Atravesaremos el pueblo hasta cruzar el puente, a pocos metros entraremos en la plaza de D. Baldomero Gullón Lopez, a nuestra izquierda la calle de la iglesia nos llevará primero hasta el albergue, y posteriormente hasta la torre templaria. Erigida a la vera de este histórico camino la atalaya templaria sirvió de defensa a peregrinos, arrieros y trashumantes, que por sus pies pasaban, contra bandoleros y contrabandistas...

Como señalo en las cercanías de la torre se encuentra la Casa de la Vera Cruz. Propiedad desde época medieval de ésta cofradía y hoy en día del ayuntamiento, el edificio, de planta baja y construcción tradicional cuenta con las necesidades mínimas para el peregrino, camas, y baño con agua caliente...

Si estuviera cerrado las llaves se deberán pedir en el restaurante La Rapina siguiendo la carretera ,a la derecha, antes de llegar a la plaza mayor, donde nos atenderán gustosamente... El sello de igual forma nos lo procurará Manolo, en Calzados Alonso dentro del horario comercial, y fuera de él ya como favor... Lo encontraremos nada más cruzar el puente a mano derecha yendo hacia Santiago.

A la mañana siguiente el último que salga del albergue deberá depositar la llave en el buzón de Boni, a mano izquierda poco más abajo en dirección a la plaza de la iglesia.

Los lugares más indicados para la visita en esta antigua Villa son a día de hoy mínimos. Cuando se reformó la carretra general la mayor parte del caserio local de piedra fue destruido y ocupado. De todas formas repartidas a lo largo de la villa hay casas que llamarán la atención del peregrino, y que pondrán de relieve la arquitectura local de piedra, madera y teja, desaparecida en los años 70. Gracias a Dios la torre templaría continua en pie y en perfecto estado de conservación después de 800 años, y cuya visión reconfortará la mirada del caminante.

Comenzará la escalada, en un principio menos pronunciada, incluso con bajada, hasta las altas cumbres del Padornelo y la Canda, que con día claro nada más salir de Mombuey podremos divisar a lo lejos.

Podremos elegir dos rutas alternativas, una que llevará al peregrino por todos los pueblos siguientes, Valdemerilla, Cernadilla, San Salvador de Palazuelo, Entrepeñas hasta Asturianos, o ir directamente por la carretera general hasta el mismo pueblo, límite de la comarca de Carballeda.

Hasta allí, peregrino, y hasta Santiago, la Virgen de la Carballeda, y Santa María de Mombuey te guiarán en el camino...


Asociación la Candonga

Elecciones 2004 En las elecciones celebradas el día 8 de octubre de 2004 la Asamblea General ordinaria eligió por unanimidad un presidente.

Éste, tras realizar las consultas pertinentes, nombró al Consejo Rector que obtuvo también el apoyo unánime del órgano soberano.

Una vez comunicado el nombramiento al Excmo. Ayuntamiento y a los cargos competentes se procedió por orden del Presidente de la mesa electoral y a cargo del secretario de la asociación a la exposición pública de los cargos.

Son los siguientes:

- Presidente: D. Francisco Alonso Anta

-Vicepresidente: D. Andrés Míguez Santos

-Secretario: D. Héctor Rabanillo López

-Tesorero: D. Armando Santos Rabanillo

Consejeros

-Tradición y música popular: D. Santiago Ríos del Prado

-Cultura: bajo responsabilidad del area de tradición y música popular hasta 2006

-Deportes: D. Raúl Martín García

-Turismo: Dña. Mari Luz Díez Pérez

-Eventos socio-culturales: D. Juan Manuel Escudero Morán

-Fotografía y documentación: Dña. Yolanda Ramos Pérez

-Fiestas: D. José Miguel Espino Flores

-Montes y medio ambiente: D. José Antonio Ríos del Prado

Los objetivos de la asociación no variarán, y son los siguientes: -Mantenimiento y cuidado de los gigantes y cabezudos.

-Realización de actos culturales durante todo el año.

-Conservación y recuperación de tradiciones.

-Limpieza de las fuentes y lugares pintorescos del municipio.

-Órgano de consulta del ayuntamiento.

-Organización de eventos en colaboración con otras asociaciones.

-Expansión y difusión de la música tradicional.

-Todas aquellas labores que se acordaran por mayoría en el consejo.


El Reloj de la Villa

No es esta la historia de como llegó el reloj a la villa de Mombuey, sino de como la villa de Mombuey llegó a susodicho reloj.

Fue allá en los años 40, por entonces Mombuey llevaba ya varias decadas al son de la campana del reloj de la villa... Pero no quiero ser yo, dejemos que la historia en boca y mano de José Lobato Vega un 5 de mayo de 1978 hable por si misma....

EL RELOJ DE MI PUEBLO AUN SIGUE ESPERANDO.

José Lobato Vega .....5 de mayo de 1978

Hace más de treinta años que fue desarmado el reloj del ayuntamiento de Mombuey por derribo del antiguo ayuntamiento. Hace más de treinta años que enmudeció su campana, que un pueblo se quedó sin hora. El reloj de la villa como así se llamaba y se decía: "ya dan las doce en el reloj de la villa".

No dudo que todas sus piezas desarticuladas serían recogidas con esmero y guardadas para el día que hubiera que montarlo de nuevo, pero ese día aun no ha llegado; esas piezas ya resecas de la grasa estimulante que le facilitaba su buen funcionamiento estarán, como es lógico, llenas de óxido y algunas quizá dañadas por la corrosión.

¡Ese reloj que tanto cuidaron nuestros antepasados y personas que aun viven procurando siempre que no le faltará la cuerda, pues no consentían que estuviera parado ni un solo momento para que todos tuvieramos hora en cualquier lugar que nos halláramos: en el hogar, en la calle o en el campo!. ¡Ese reloj del ayuntamiento que tanto realce le daba a la villa de Mombuey!...

Su esfera gris con números romanos y agujas negras que tantos años "marcaron la hora", la típica torreta de hierro artisticamente forjado, rematada con la veleta que indicaba la dirección del viento; torreta donde pendía la grande campana con el martillo que se levantaba amenazante para caer sobre el bronce y ejecutar las campanadas que daban la hora.

Campanadas del mediodía

que las doce ya están dando,

campanadas de alegría

para la gente del campo

Efectivamente, cuando el reloj de la villa daba las doce esas campanadas llenaban de alegría a la gente que estaba trabajando en el campo, porque se acercaba la hora de la comida y del merecido descanso, aunque nada más fuera por una hora, y después de haber oido dar las doce las miradas se sucedían hacia el camino para ver si llegaba el familiar con la cesta portadora del apetecible alimento. Igualmente ocurría con los vecinos de los pueblos cercanos porque nuestra campana también se oia desde los campos colindantes.

Recuerdo aquellos años de la infancia, cuando jugabamos en la plaza del reloj y subíamos por las escaleras de piedra para el corredor del ayuntamiento y en el ojo de la cerradura de la puerta que daba acceso a la sala poníamos el oido para escuchar el grave y pausado tic-tac de su maquinaria. También me acuerdo de aquellas noches largas y frías del invierno que nevaba tanto... Noches de ventisca, que la nieve se iba acumulando en la campana, "a pesar de estar algo protegida por el techo de su torreta", y cuando ya era de día, que aun estabamos en la cama oíamos las campanadas del reloj, pero con un sonido muy raro, y era que el tañido se había quebrado con el espesor de la nieve, pero que en altas horas de la mañana el tibio sol la iba deshaciendo lentamente devolviéndole de nuevo su auténtico sonido.

También disfrutabamos siendo chicos cuando lanzabamos piedrecitas con el tirador hacia la torreta, unas veces para darle a la campana, "porque nos gustaba hacerla sonar", y otras haber si cazabamos un gorrión, o algún otro pájaro de los que allí se posaban, y que en vez de darle a la pieza que pensabamos cobrar, hacíamos blanco en la campana, que al impacto de la china se producía un minúsculo sonido suficiente para ahuyentar a los pájaros que se iban volando para el alero de cualquier tejado de las casas vecinas, quedándonos con el consiguiente desconsuelo.

Todo esto parecen cosas poco importantes, pero son gratos recuerdos de la niñez que cuando acuden a la mente producen nostalgia.

Yo quisiera como todos los que somos amantes de la patria chica, que Mombuey vuelva a tener hora por el reloj de la Villa, que con la ayuda de todos, volvamos a ver erguida su torreta, y si alguno de sus componentes necesita restauración, se le haga, para ponerlo en marcha de nuevo y que ocupe el lugar que le corresponde, y que el tañido nos de a todos las horas del día y de la noche.


Campanadas de madrugada en tiempo de sementera, que al labrador despertaban para cuidar a la hacienda.


Ahora ya sólo queda preguntarme.¿Tendrá que seguir mucho tiempo esperando el reloj de mi pueblo?

José LOBATO VEGA

Fue este un riego más al germen de una revolución cultural que en Mombuey llevaba ya varios años desarrollándose, y que saltó a la actualidad por entonces y que si bien no duró para siempre, pues todos nos hacemos mayores, sirvió a un grupo de personas para resucitar con sus manos aquello que Mombuey añoraba. Dicha revolución no fue duradera por dos razones: primero por que en España las revoluciones no duran mucho, independientemente de la índole, y no es que quien les habla sea precisamente un revolucionario, sino porque los apoyos a favor y en contra se tambalean, a excepción de unos pocos, con respecto a la bolsa, a la hora a la que amanece y a otras razones que no son otras que las de la debilidad del ego nacional hasta que nos tocan en el bolsillo, en la familia o en la libertad. Y la segunda, como es lógico, porque el cansancio, la edad y la necesidad de renovación en todo lo que a temas culturales se refiere acaba con los que un día pusieron sus manos y su corazón a empujar, con todo el empeño y la fuerza que éste último les propinaba, los destinos de su patria,de su pueblo y de su hogar.

Hoy parece mentira que sucediera en un lejano 1807 cuando fuera puesto en marcha por primera vez. Casi dos siglos de existencia y se asemeja imposible que no sea la vejez de la maquinaria lo que lo detenga sino la vejez del corazón de un pueblo, o más bien la dureza del miembro que se apoya sobre la columna vertebral de ciertos homines, que no hacen más que eclipsar el sol y provocar un crecimiento ruin en los nuevos seres que a sus pies se desarrollan, cual pino joven en pinar de 200 años.

Pero volvamos a la historia, regresemos al pasado, 10 meses después de aquel artículo, hubo de publicarse otro, y de nuevo José Lobato puso su artillería pesada, la palabra, al servicio del pueblo, y no hubo celebración, pero el corazón de los palanquinos, aunque por poco tiempo, pintó por aquellos días de democracia de otro color, que no le proporcionaba otra que la campana del reloj de la villa....

MOMBUEY YA TIENE HORA DE NUEVO.

José Lobato Vega. .. . . . 18 de febrero de 1979

El reloj de la villa, ciento setenta y dos años de existencia y más de treinta parado, por derribo del antiguo edificio del ayuntamiento. Pero una sugerencia o una demanda, como se quiera decir, en mi anterior artículo bastó para que unos hombres, entusiastas por las cosas buenas de un pueblo, tomaran interés y pusieran manos a la obra y, con su gran entusiasmo y habilidad, porque no son profesionales, realizaron el montaje logrando ponerlo en marcha y a punto; es más, han consegido que el reloj tenga cuerda para casi el doble de horas que antes.Yo admiro la labor de estos hombre y con el tesón que la han realizado porque no es nada fácil poner en marcha una maquinaria que ha estado parada más de treinta años y, que como yo presumía, muchas de sus piezas estaban llenas de óxido y algunas han tenido que ser restauradas y otras hacerlas de nuevo y por toda esta labor, estos señores son dignos de elogio porque, como digo anteriormente, no son profesionales.El reloj ha cambiado de sitio, el motivo se debe, a que el nuevo edificio del ayuntamiento fue construido en distinto lugar de la villa, pero eso es igual, lo importante es que ahí está marcando la hora de nuevo.

Es como algo que había muerto y que ha vuelto a la vida, que es el tic-tac de su maquinaria, es como si fueran los latidos del corazón de un pueblo que ha vuelto a funcionar dándolo vida a la máquinaria ordenadora del tiempo para la actividad del quehacer de cada día.

Volvemos a ver erguida tu torreta,

ahora remozada,

girando de nuevo la veleta

y otra vez, dando la hora tu campana

Así es, después de tantos años callada, su tañido vuela por los aires del lugar para llegar a nuestros oidos y orientarnos de la hora. Otra vez el reloj de la villa tenía que emprender la marcha, fue un alto en el camino demasiado largo, no podía que dar en la inactividad como pieza de museo, solamente para el recuerdo, que tenía que desempeñar una misión más importante, cumplir con su cometido como siempre lo había hecho.

Estrenaste esfera negra

y agujas plateadas,

que las otras que tenías

fue necesario cambiarlas

El tiempo todo lo lleva

y con el tiempo todo se acaba

y tantos años a la intemperie

recibiento la lluvia, la nieve y la escarcha,

son los embates del tiempo

que hasta las piedras desgastan.

Ahora solamente me queda expresarles a estos señores mi felicitación y sincero agradecimiento por su obra, que con tanto empeño llegaron a realizar para que Mombuey tuviera hora de nuevo.

José Lobato Vega

Así fue, aquella maquinaria emprendió de nuevo la marcha, y con ella la villa de Mombuey que alcanzó de nuevo el rango merecido. Las enormes pesas de piedra salidas de la mano del maestro Avelino Siero, el doble de grandes que las antiguas, descendían y se elevaban por la fachada del nuevo ayuntamiento, amenazantes, altivas... Mientras, arriba en la torre, el péndulo recuperaba la oscilación constante, de un lado a otro, como el latir del corazón.

El gozo era grande por entonces y todos se olvidaron del pozo, que acechaba cercano para aprovechar la primera oportunidad y hundir aquel sueño, por tantos compartido. Gentes, avisaron de la cercanía del peligro si no se tomaban medidas, y como siempre, "los unos por los otros y la casa sin barrer".

El día señalado llegó, reventó un diente de cierto engranaje, además las pesas necesitaban una protección para evitar accidentes en caso de que alguna cayera al vacío, pesas de más de 100Kg capaces de arruinar vidas. Lo primero era solventar el problema de las moles de piedra, quienes arreglaron el reloj no podían permitirse cargos de conciencia. Lo último y lo más fácil para ellos era reponer la pieza dañada. Y de nuevo la rudeza, tozudez, imbecilidad e incompetencia de algunos responsables incapaces de ver los problemas existentes y la forma de solventarlos dio al traste con las espectativas de aquellos que esperaban escuchar hasta la hora de su muerte el cantar de la campana del reloj. La decisión adoptada por la plebe política fue retirar, como no, el reloj, las pesas, la esfera, etc. Solo restó la campana pues estaba muy alta y bien atada (los hombres necesitarían por lo menos un día u dos pa´ quitarla y habría que llamar a dos u tres ingenieros). La forma más fácil de salir del atolladero era comprar un reloj nuevo, de plastiquete y a pilas, no duró más de diez años...

Una vez más, ésta ya no sorprendió a nadie, primaba lo moderno: el plástico, el cemento... adiós al hierro y a la piedra. Adiós a la tradición, a lo antiguo, a lo de siempre. No fue en otro sitio sino en Mombuey donde comenzó la era del hormigón, usabase por entonces, hoy día a veces también, hasta para tapar bocas, agujeros mentales y alisar abruptos baches en honrrosisimas carreras de licenciados idiotas. Fueron incompetentes hasta para dejar fraguar la masa, si de por sí el frío la revienta llega el tiempo y la desgasta como bien decía mi amigo, porque así lo considero y espero que por muchos años, José Lobato.

No tardaron en verse los caminos de piedras y barro de aquellos que presumían tener modernas autopistas en la cabeza pues si el pelo de ésta se les cayó lo mismo fue del asfalto, corrupto por los inviernos y por los apaños de firmas inconclusas entonces, que más tarde encontraron el devenir de la justicia del pueblo. A ellos y solo a ellos, a los que se creían a la derecha del padre en el reino de los cielos, a los que se veían recordados en el tiempo perpetuo, el destino dio sobradamente olvido y desengaño. Desecharon el tiempo y junto con él descendieron de nuevo a la tierra exentos de toda fama y reconocimiento."Quien de acabar trata con el tiempo, no solo pierde el tiempo sino que también pierde el rumbo". Y hoy los que aun viven, critican lo que a ellos les criticaron, piden lo que a ellos les pidieron, y aunque han cambiado siguen ignorando lo que en su día ignoraban, la palabra, la tradición, y un vocablo de hondo y profundo sentido, que parece nunca escucharon, la cultura.

Alea jacta est reloj de la villa, la pregunta es ¿por cuanto tiempo?

Francisco Alonso Anta, en el tiempo un 4 de mayo de 2005

Sirvan estas líneas como desahogo del autor sobre algunos personajes de los últimos 60 años, sobre los que evitaré puntualizar más. De los que queden, dense por aludidos tan solo los que saben "per se" que lo son.


El medio natural

Son muchas y muy variadas las especies animales y vegetales que pueblan estas tierras, desde el poderoso ciervo hasta la mas débil mariposa, desde el sereno roble hasta el más antiguo de los helechos.

Hoy en día la presencia en nuestros montes de "grandes" mamiferos tales como el ciervo, el corzo o el jabalí se ha visto incrementada por el abandono de los pastos, la desaparición de los ganados de antaño y el descenso, lógico por otra parte, de la población de lobos...

Últimamente y cada día más se observan cervidos de gran tamaño, con cornamentas cuya talla no suele abundar. Manadas enormes de hembras en los pastos frescos de la mañana que llaman la atención del caminante madrugador.

Los paseos matutinos por nuestros campos están llenos de sorpresas a uno y otro lado de los valles, una cierva amamantando a su cría, una piara de jabalíes camino de su cama, un corzo que "ladra" cual perro en la calle, un pequeño zorro que atraviesa un tendido eléctrico, e incluso la aparición misteriosa, oscura y vertiginosa del Lobo a escasos metros de nosotros.

El camino, se encargan de adornarlo mariposas como la limonera, la medioluto norteña, la pavo real... y otras más raras como la macaón o la podalirio.

Son innumerables las especies de insectos que hacen de nuestra tierra su casa, libélulas, saltamontes, grillos, insectos palo, mantis religiosas, chicharras, en definitiva todo tipo de coleópteros, ortópteros...

Sobrevuelan nuestro andar las aves rapaces propias del robledal de altura, el cernícalo vulgar, el milano negro y el real, el ratonero común, el halcón peregrino, el águila real, así como otras especies de avistación extraña pero efectiva como el elanio azul...

Por la noche el carabo, el mochuelo, la lechuza, el búho real, incluso el pequeño autillo navegan a sus anchas entre el mar de robles que comprende nuestros bosques.

Las aves menores, tales como el carbonero, el herrerillo, el jilguero, el gorrión, el verderón, la lavandera, el "tas-tas",son abundantes en número y en especies, así como otras de mayor tamaño, hablamos de la paloma torcaz, del alcaudón, del abejaruco, del martín pescador o de la abubilla, que se integran en el matorral de robles y escobas que una vez desaparecidos los cultivos se ha hecho cargo del gobierno de la sucesión natural en la comarca de la Carballeda...

El Carballo, roble de estas tierras, es el árbol dominante, acompañado por castaños, nogales, chopos y algún que otro pino, y comprende la base ecológica de nuestros campos.

A sus pies, y dependiendo de la humedad, podemos encontrar desde escobas y retamas hasta los más verdes helechos, y a campo descubierto las carqueixas y los toixos, que se encargan de dar cobijo a los Boletus edulis, que cuando empiece el otoño serán ganancia de muchos...

En definitiva, un paseo que rejuvenece el alma y la conciencia, con paisajes y escenas inolvidables, cada cual distintinta...

¿Quien sino la naturaleza puede permitirse otorgarnos tal espectaculo?

Demografía

Evolución demográfica de Mombuey entre 1991 y 2004

1991 1996 2001 2004

528

499

467

434

Posee un monumento nacional, la torre de la iglesia. Casa para peregrinos.

Para más información visite la página web:

http://www.mombuey.com

geografía

Mombuey

49

La Carballeda

38.89

80

Zamora

420

11,16

2007

Palanquinos

Jesús Leal

www.mombuey.com

400px

1991 1996 2001 2004

528

499

467

434

geografía de España